(Cadena 3) La combinación de crisis y encierro domiciliario, además, puede servir para disparar ese tipo de leyendas porque los fantasmas, desde tiempos inmemoriales, están relacionados con determinados lugares y, especialmente, con casas.

Fernando Blanco, profesor de Psicología Social, publicó varias investigaciones sobre la creencia en pseudociencias. “En realidad, no hay nada esencialmente diferente entre creer en los fantasmas o en el demonio y creer en un bulo sobre un partido político, una teoría de la conspiración, o cualquier otro asunto más terrenal”, explicó.

Luego, continuó: “Una motivación es la necesidad de entender el mundo y de sentir que está bajo control. En situaciones de incertidumbre, es normal que se dispare esa necesidad porque es reconfortante percibir orden, sentido y causalidad”.

La crisis del coronavirus también tuvo sus propios fantasmas y el diario The New York Times reunió varios casos en Estados Unidos de personas que creían haber visto o sentido presencias fantasmales durante el periodo de aislamiento.