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El bosque Hoia Baciu: Fantasmas, desapariciones y Ovnis

Se cree que el bosque, ubicado en Rumania, es un portal a otra dimensión. Cientos de personas han desaparecido en él, se han avistado OVNIS, se escuchan voces y risas de origen desconocido, y en su centro hay un gran circulo donde nada crece.

El lugar está en Transilvania. El hogar de Vlad Tepes, el famoso Drácula. Si ya fuera poco con esa carga de historia y misterio, a la zona se le puede agregar un bosque: Hoia-Baciu, también llamado el Triángulo de las Bermudas de Transilvania.

El bosque está situado al oeste de la ciudad de Cluj-Napoca y se comprobó por excavaciones que hace 10.000 años una civilización vivió en el lugar. Las historias y leyendas sobre él lo han convertido en un lugar envuelto en el misterio a pesar de sus 3 kilómetros cuadrados de superficie.

En él se produciría el fenómeno del tiempo perdido. Muchos de los que han entrado al bosque han perdido la noción del tiempo y cuando salen creyendo que han estado unos minutos en realidad han estado perdidos horas o días. El mejor ejemplo fue el de una nena de 5 años que desapareció en el bosque. Reapareció 5 años después sin ninguna transformación: la misma ropa, mismo rostro y cuerpo. No había crecido. El tiempo se detuvo para ella, que creía que sólo se había alejado de su casa por unos minutos.

En 1970, una mujer y su hijo de 10 años atravesaban el bosque cuando caía la tarde. De repente sintieron un fuerte escalofrío y los rodeó una gran niebla. Perdieron la consciencia y despertaron en su casa.

Que se lo llame el “Triángulo de las Bermudas de Transilvania” es justificado. En 1965, un pastor y su rebaño de 200 ovejas se adentraron en el bosque y desaparecieron sin dejar rastro. Desde ese momento Hoia Baciu tuvo un segundo nombre.

Muchos de los que entran al bosque salen del mismo con extraños síntomas: ansiedad, náuseas, dolores de cabeza y algo inexplicable: pequeñas quemaduras, pequeñas ampollas o erupciones cutáneas.

Muchos de los que entran al bosque salen del mismo con extraños síntomas: ansiedad, náuseas, dolores de cabeza y algo inexplicable: pequeñas quemaduras, pequeñas ampollas o erupciones cutáneas.

Y luego están los ovnis. Desde principios de los años ‘60 son muchos los avistamientos. Y hay una prueba que parece irrefutable. En la tarde del verano del 18 de agosto de 1968 (día espléndido, sin viento y que rondaba los 36ºC), el técnico militar Emil Barnea y su novia, Zamfira Mattea, a pesar de las repetidas advertencias de la gente del lugar que le indicaron que no lo hicieran, decidieron pasar un par de días dentro del bosque munidos de una carpa. Ese 18 de agosto Emil estaba juntando leña ya que al caer la noche, y a pesar de ser verano, el lugar puede alcanzar temperaturas bajo cero.

De repente Emil escuchó a su novia gritar y corrió hacia la carpa. Y vio lo increíble: en el cielo un disco metálico brillaba de manera fulgurante y flotaba encima de los árboles. De repente comenzó giros violentos cambiando de dirección. Su brillo crecía y luego desaparecía dejando ver que era de color plateado metalizado. De manera imprevista desapareció como un relámpago.

Pero antes de irse quedó inmortalizado. Emil sacó su cámara fotográfica de la carpa y disparó 4 veces. Y dejó registrada la presencia del OVNI.

Los avistamientos nunca dejaron de suceder. En 2002, una pareja logró filmar casi treinta segundos de video desde su departamento en el último piso de un edificio de la ciudad de Cluj, vecina del bosque. El objeto tenía “forma de cigarrillo” y brillaba intensamente a medida que se movía sobre las copas de los árboles. Luego desapareció entre “gruesas nubes” en el cielo nocturno.

En 2007 se registró otro avistamiento, esta vez a media tarde. Un fotógrafo aficionado tomó 30 fotos y en una de ellas apareció un extraño objeto. Era un OVNI.

Y los lugareños creen que las cerca de 1.000 desapariciones que hubo en el bosque son productos de los OVNIS que bajan en el lugar y abducen a seres humanos con fines no conocidos.

Pero las presencias extraterrestres en el bosque no son las únicas. También flota lo paranormal. Muchos han visto “personas en la sombra”, formas extrañas y las risas de niñas y mujeres.

Ante todo esto, un programa de televisión “Destination Truth” decidió entrar al misterioso bosque. Uno de los miembros del equipo, Evan, fue atacado repentinamente mientras estaba sentado en el piso. Tras la aparición de un “repentino destello de luz”, el muchacho voló varios metros y sus brazos sufrieron varias heridas a pesar que llevaba una camisa de mangas largas y ninguna de ellas sufrió un rasguño. Lo único que recordó Evan es que antes de volar por el aire sintió “voces femeninas en un idioma extraño que provenían detrás de él”.

Y para colmo, existe “El Círculo”.

En el centro del bosque hay una “zona muerta”. Es un extraño círculo donde la vegetación y los árboles no crecen. Las muestras que tomaron del suelo no muestran nada nocivo, pero por razones inexplicables ninguna cosa crece dentro de este pedazo de tierra circular. La opinión es variada: ¿se abre un portal a otro mundo en este pedazo de tierra? ¿Podría haber sido alguna vez un tipo de área ritual? ¿Un OVNI en forma de disco aterrizó en ese lugar?

Los campesinos del lugar dan otra explicación: allí existía antiguamente un asentamiento de campesinos, pero murieron masacrados por un grupo de asesinos procedente de otra región. Los espíritus de los campesinos quedaron allí y reaparecen cuando llegan extraños.

Algunas grabaciones sonoras en el lugar captaron voces extrañas y amenazantes, usando un lenguaje o dialecto desconocido.

El doctor Adrian Patrut, presidente de la Sociedad Rumana de Parapsicología, no tiene dudas: “Algunos expertos creen que se trata de un verdadero Triángulo de las Bermudas rumano. La zona puede ser certificada como tal, sobre todo por videos y fotos excepcionales, junto a testimonios de investigadores que lo han estudiado durante décadas”.

El problema es muchas veces poder investigar. Los que intentan hacer fotografías con equipos digitales no lo logran. Salen negras. A determinadas horas, es imposible fotografiar y grabar nada, y muchos equipos electrónicos dejan de funcionar.

Peor es lo que le sucedió al periodista Cristian Muresau, que lo cuenta: “Teníamos un equipo para detectar radiaciones. Al llegar a una zona concreta, la aguja indicaba valores muy altos. Constatamos que la radiación estaba en el aire y variaba con el viento. Estuve en el foco más activo de la radiación durante 13 minutos. Días después mi ropa y mi cuerpo conservaban la radiación. Se me cayó parte del pelo y tuvo problemas de salud. En seis meses envejecí diez años”.

No sólo los humanos sufren. Gran parte de la vegetación muestra una extraña deshidratación. Hay zonas en que de pronto, de la noche a la mañana aparecen árboles carbonizados, o con tallos u hojas con necrosis. Y ni que hablar de la forma de los árboles que aparecen retorcidos y le dan un aspecto más terrorífico al bosque.

Todo eso y más sucede en Hoia Baciu, el bosque más terrorífico del mundo. Lo que se internan en él pueden salir con trastornos. Tienen suerte. Algunos no salen nunca más…

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